El 26 de julio de 1609, Thomas Harriot observó con su telescopio de 6 aumentos la luna. Lo que observó fue la luna de Aristóteles, una esfera perfecta e inmaculada. Realizó un dibujo en el que no se sabían representar algunas irregularidades que debieron incomodar al gran y desconocido científico.

Cuatro meses más tarde, el 30 de noviembre de 1609, Galileo Galilei, desde la ciudad de Padua, hacía lo mismo con su primitivo instrumento de 20 aumentos, pero el resultado sería muy distinto. Galileo miraba con los ojos de la moderna astronomía copernicana, dejando atrás el universo Aristotélico-ptolemaico. En 1610 una nueva observación de Harriot, ya sin el velo de sus prejuicios, mostraban tímidamente algunos cráteres, el terminador ya está bien dibujado, y la luna de Aristóteles había desaparecido para siempre.

Langrenus, Michael Van Lagren, astrónomo Holandés , (mare philippicus, por Felipe IV o Mare Borbonicum ) , enemigo de Hevelius. El mapa es de 1645. Del mapa de Langrenus, se conserva uno en el Observatorio de la Armada de San Fernando. En el mar de la fecundidad , en el mapa, Mar de Langrenus un enorme Cráter al que puso su nombre todavía lo lleva.

Hevelius, que descubrió la libración lunar, se considera el padre de la topografía lunar. De una capacidad visual incrible, se dice que llegaba a observar estrellas de magnitud 7 con el ojo desnudo. Construyó un telescopio de de 45,7 m de largo, con una lente de 51mm de diámetro y de unos 50 aumentos. En 1647 publicó su Selenografía, donde se recogían 275 accidentes lunares y el mapa que aquí exponemos. Esta publicación provocó la cólera de Langrenus. Algunos de los topónimos que todavía se conservan son: Promontorium Acherusia, Promontorium Aenarium, Cabo Agarum, Montes Alpes y Montes Apenninus. El total son 10 y sólo 4 donde él los asignó.

Giovanni Battista Riccioli, astrónomo Italiano, sacerdote jesuita. Realizó un mapa topográfico del que se conservan la mayor parte de sus topónimos. Éstos, como dice David Whitehouse en su biografía de la Luna, no son serviles como los de Langrenus, ni largos ni torpes como los de Hevelius.